John Coffey & The Green Mile University

•27 abril 2010 • Dejar un comentario

Esta es una historia verdadera, sucitada en la Facultad de Medicina de la Universidad Green Mile, Luisiana. Un profesor se dirige a un alumno y le pregunta:

-¿Cuántos riñones tenemos?

-¡Cuatro!, -responde el alumno.

-¿Cuatro?, -replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos, en especial de los de raza negra. -Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala, -le ordena el profesor a su auxiliar.

-¡Y para mí un cafecito!, -replicó el alumno al auxiliar del maestro.

El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, entre tanto, el cómico estadounidense John Coffey (1893-1930), más conocido como “Mr. Jingles”.  Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:

-Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. Tenemos cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto.

…La vida exige mucho más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o ‘creer’ que lo tienen, se sienten con derecho de subestimar a los demás.

John Coffey fue el primer afroamericano en graduarse de una universidad norteamericana, con el título de Médico Cirujano General. Ayudó a niños afroamericanos enfermos que no tenían servicios médicos, en el Hospital de Cold Mountain, Luisiana. Muchos decían que tenía el don de curar, tal vez el milagro curativo provenía de su habilidad innata de hacer reir a la gente.

Nunca le negó la salud a nadie. Mucho menos provocarle una carcajada, incluso a la gente de raza blanca.

D.A.R.

No soy el personaje de alguna novela

•26 abril 2010 • Dejar un comentario

Ayer me di cuenta que mi vida es trivial, menos trivial que la vida de la mayor parte de la gente, pero trivial al fin.

Mi vida no es un sin sentido, claro que tiene sentido, he luchado por darle sentido a lo que hago y creo haber logrado algo, pero no lo suficiente.

Hoy me siento como fuera de cualquier novela. No pretendo ni siquiera tener el papel principal de alguna novela, aunque sea quisera ser un secundario. ¿Soy el periodiquero que le ofrece el periódico todos los días al personaje principal?, no; ¿soy el elevadorista?, no; ¿soy el chofer de el único autobus que alguno de los personajes toma como única vez en la novela?, no; ¡ni siquiera eso!, estoy fuera de toda novela, de la que sea.

Si, sé que todos escribimos nuestra propia historia, día a día. Ya sé que soy el “personaje principal de mi propia historia”. ¡Es cierto, sin embargo no es lo que quiero!, una cosa es una historia, el diario de mi vida, mi bitácora; otra muy diferente sería que mi vida fuera una novela, algo interesante, esa amalgama de sucesos que pueden tener a un lector pegado de principio a fin, leyendo cada una de sus letras.

Eso es lo que quiero, ser el personaje de una novela. No importa si soy yo mismo ese único lector, que al leer cada una de las lestras de esa novela, me diga: con una jodida, como quisera poder vivir la vida de ese personaje.

¿Los hombres somos infieles?

•23 abril 2010 • Dejar un comentario

Existen dos clases de hombres: los infieles y los que ya están muertos.

Algunas mujeres dicen: todos los hombres son infieles, excepto mi marido.

Yo digo que todos los hombres somos fieles, hasta que nuestras parejas nos cachan en la movida.

Lo que realmente pienso, es que todos los hombres somos potencialmente infieles y buscamos a otras mujeres.

Pero por qué somos infieles. Para responder a esta pregunta, primeramente hay que establecer que no todos los hombres tienen la capacidad de ser infieles, algunos a muy duras penas han logrado tener novia e incluso han llegado a casarse; siguen siendo potencialmente infieles, pero no tienen la capacidad de conseguirse a una chica con quién ser infiel; es decir, quisieran salir con otras mujeres, pero simplemente no pueden, no lo logran.

Por otro lado estamos los que si tenemos los medios para ser infieles. Ser fiel o no serlo, es una cuestión de decisión, de actitud y de poder: puedo ser infiel, pero decido serlo o no, o ya no serlo más, según el caso.

Así que si eres mujer, no te preguntes si tu pareja te es fiel o no. Primordialmente cuestiónate si tu pareja tiene la capacidad de atraer a otras mujeres, si la respuesta es no, entonces tu pareja no es infiel, tan solo le ha pagado a prostitutas para satisfacer sus necesidades de “conquista”. Si por el contrario, la respuesta es sí, entonces ubica a tu pareja en otra escala de valores y hay que darle un giro a la pregunta: ¿por qué podría serme infiel?

Hay una cuestión que me intriga, ¿existen grados de infidelidad?, tal vez hable de esto en otro post.

Por toda la eternidad

•19 abril 2010 • 1 comentario

Me pregunto: ¿los sacerdotes serán sodomizados por toda la eternidad?

Fue en un release

•17 marzo 2010 • 5 comentarios

–Buenos días amor, cómo te fue en el release
–Uff, muy cansado, estuve batallando mucho con un servidor Solaris
–¡en serio! y ¿todo quedó bien?
–Sí, comencé con unos comandos vía el teclado, hasta que dejé el ambiente a punto; después accedí al sistema con root, pero así me la pasé toda la noche: login, revisaba algunas interfaces y logout; nuevamente login, montando particiones y logout; login, logout, login, logout; tú sabes cómo es esto. Pero cuando terminamos, ¡cómo corría ese servidorcito!
–¿Cuándo terminaron?, pensé que ibas a estar solo durante el release
–Sí, quise decir que cuando terminé, el servidorcito comenzó a jalar muy bien

Hoy estuve pensando en ti

•10 marzo 2010 • 2 comentarios

No es que no piense en ti en todo momento, siempre lo hago. Solo que, cómo explicarlo, es como cuando respiramos, siempre lo hacemos, pero hay momentos específicos cuando meditamos sobre lo grandioso que es respirar y de pronto respiramos con mayor profundidad, para disfrutarlo.

Los que tenemos el privilegio de ver, en todo momento estamos observando al mundo. Hay instantes en que reparamos y nos damos cuenta de la majestusidad de lo que vemos y lo que significa poder hacerlo, es en esos momentos en donde comenzamos a poner mayor atención a lo que vemos y abrimos los ojos con asombrosa alegría.

Todos los días nuestros sentidos nos acompañan. ¿No te sucede que hay días donde tus sentidos se encuentran a flor de piel?, ¡te has sentido así!

Espero que me entiendas, porque hoy precisamente estuve pensando en ti. Siempre pienso en ti, pero el día de hoy creeme que fue algo especial.

No entiendo a los fantasmas

•3 marzo 2010 • 4 comentarios

Nunca he sabido de alguien que vea un fantsama desnudo, siempre los ven con ropa. Pero la ropa no tiene alma o ¿si?

Lo lógico es que los fantasmas, de ser cierto que existen, aparezcan en un cuerpo espiritual. ¡Pero no!, la gente que cree verlos, se los encuentra tal cual estuviesen vivos y ¡con ropa!

Un experto en el “más pa’lla” podrá venir a echarme su choro fantasmagórico: quesque los muertos se materializan de la forma en que ellos mismos se veían en vida. Bullshit!

Cuando yo sea fantasma, que no creo que suceda, me voy a aparecer con un traje Armani. ¡Con una chingada!, si me he de aparecer vestido, pues que valga la pena la ropa que traiga puesta.

Nos vamos a ir al infierno

•18 febrero 2010 • 2 comentarios

Los religiosos nos dicen pecadores, paganos, mundanos. Declaran que tenemos demonios en nuestro interior, que somos esclavos de Satanás. Que nos vamos a ir al infierno si no cambiamos de forma de ser.

Cuando te los encuentras por las calles o te visitan en tu casa, te hablan de amor, del amor de Dios. En realidad están llenos de odio hacia todo aquello que no convive con sus ideas. Lo sé, los conozco.

Pero si yo me atrevo a decir que son unos estúpidos, por creer en estupideces; entonces me tachan de intolerante, de irrespetuoso.

Ellos se sienten con derecho de decir que me voy a ir al infierno por pecador, pero me quieren negar el derecho a decir que son estúpidos por pensar eso de mí.

¡No entiendo!

Llevarla al cielo

•17 febrero 2010 • Dejar un comentario

Hacerle el amor a una mujer, para mí, es llevarla al cielo dos vueltas y de regreso. Mientras yo, disfruto del viaje.

Mis labios

•16 febrero 2010 • Dejar un comentario

Mis labios son la unidad de medida con la que mido la sensible superficie del cuerpo femenino.

 
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